El cómo conseguir que los niños superen los diferentes cambios evolutivos sin demasiadas dificultades, para los padres o para ellos, es una de las consultas que más a menudo me he encontrado en mi experiencia profesional en la escuela infantil o que me plantean amigos y familiares.
Las consultas más frecuentes han sido sobre el sueño, como hacer que el niño duerma solo en su habitación; el control de esfínteres; retirada del pecho, chupete o biberón; adaptación a la escuela infantil o al colegio…
Hay pequeños que se adaptan a los cambios con facilidad, pero otros dan problemas con algunas cuestiones.
Cada vez que en la vida del niño vaya a suceder un cambio, se le debe explicar al pequeño con un lenguaje sencillo, y por cambio se entiende no solo una modificación importante, también algo diferente a su rutina, como ir al médico a vacunarle, por ejemplo: “Mañana vamos al médico a ponerte la vacuna, es un pinchacito que te molestará un poco pero impedirá que te pongas enfermo” , o cuando se le va a cambiar de habitación:“ya no dormirás en la habitación de los papás ya que el fin de semana cambiaremos tu cunita a la habitación que hemos preparado para ti”.
No importa la edad del menor, el cerebro humano está acostumbrado desde el comienzo a la voz humana y al lenguaje, no comprenderá todo como un adulto, pero si se tranquilizará ante el cambio. Además implica que se le da al niño un lugar de persona a la que se le explican las cosas porque puede entenderlas. Esto afecta al vínculo madre-hijo, haciéndolo más fuerte para ambos, sobre todo para el menor que crecerá sintiéndose seguro y con confianza en sí mismo.
Durante los dos primeros años de vida, el bebé comprende el lenguaje antes de hablarlo, el niño se fijará en toda la comunicación no verbal: gestos, tono de la voz, expresión facial. Por eso entiende muchísimo más de lo que los adultos piensan.
Cuando el pequeño tiene cerca del año o después de los 8 meses y va a comenzar en la escuela infantil o luego cuando va a ir al colegio, se le lleva a conocer el entorno y contarle lo que hará allí pintándoselo como algo divertido, es decir anticiparle lo que ocurrirá porque le dará seguridad.
Si el periodo de adaptación es costoso, porque el niño ha estado muy apegado a la mamá, el conseguir una foto de los compañeros y educadores del menor, hablándole todos los días de ellos, nombrando a cada uno a la vez que se le enseña la foto, recordandole las actividades que se realizan en la escuela, si se hace todos los días de la semana, el niño se acaba acostumbrando y acabará yendo a la escuela infantil o colegio contento.
Cuando hay que quitarles el pañal, chupete, pecho, conseguir que dejen de dormir con los padres…. Recomiendo la técnica del calendario, se les enseña un calendario grande y se señala una fecha en el mismo que coincida con un fin de semana, cumpleaños, reyes, o una fecha importante de recordar. Se da un tiempo entre 15 días o un mes y se le dice: “mira este día ya no vas a dormir más en la cama de los papas, o dejarás el chupete…” se le repite todos los días para que tanto los adultos como el niño vayan haciéndose a la idea, se le comenta “ya eres mayor y sabes hacer muchas cosas”. Ellos no tienen todavía comprensión temporal, pero si saben que algo va a acontecer y que determinada conducta tiene un final.
La duración temporal es flexible y los padres deciden cuanto tiempo necesitan, ya que aunque comprenden que el pequeño debe superar esa etapa, ellos disfrutan de la situación y en el fondo les cuesta que el bebé crezca y ya no dependa tanto de ellos. Al repetirle al niño lo que va a acontecer, ellos también se convencerán porque saben que por el bien del menor una vez realizado el cambio no pueden volverse atrás.
Junto con el calendario, recomendamos el cuento del bebé. Consiste en realizar un cuento con sus fotos o simplemente enseñárselas desde bebé en la cuna donde prácticamente no hacía nada, hasta la actualidad, para que el pequeño vaya viendo sus logros y la ventaja que tiene el ser mayor, ya que uno es capaz de hacer más cosas divertidas.
Resumiendo, es importante:
- Hablar al niño y anticiparle lo que va a acontecer, eso le hará sentirse seguro.
- Técnica del calendario: ante cambios importantes anotar una fecha en el calendario y recordarla todos los días para que padres e hijo vayan haciéndose a la idea.
- Contarles el cuento de su vida para que sea consciente de cómo ha ido creciendo y de sus logros, esto le dará seguridad y le animará a seguir evolucionando.
Si después de llevar a cabo el método siguen surgiendo problemas, podéis consultarnos a través de la página web para valorar si la situación requiere de intervención profesional.
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